martes, enero 19, 2021

BALLAST® Ropa lastrada para sacar más partido a los entrenamientos

En la mayoría de deportes y disciplinas se usan diferentes elementos para conseguir un peso o resistencia adicional con intención de realizar más fuerza en el gesto propio de cada deportista. Si bien el entrenamiento con lastre tiene sus beneficios científicamente demostrados, la mayoría de los elementos usados pueden tener un componente lesivo que condicionará demasiado los ejercicios a realizar. Ballast® aporta todos los beneficios del entrenamiento lastrado, y evita todos los efectos lesivos de los elementos usados hasta el momento.

El Origen de Ballast® está en la inquietud de conseguir entrenar con un lastre y poder aprovechar los beneficios del peso añadido, tales como conseguir con el mismo ejercicio/al mismo ritmo, 15 pulsaciones por minuto más, mejorar la velocidad de ejecución de gestos técnicos o conseguir mayor resistencia al esfuerzo; todo ello sin los grandes inconvenientes de usar pesos sueltos, como chalecos, tobilleras, muñequeras, o arrastres atados a la cintura, tobillos.

Ballast® es una malla de con 2 kg de peso, uniformemente repartido por ambas piernas, que es lo que hace que no se note una sobrecarga puntual, y así no produzca tampoco un brazo de palanca demasiado largo que puede provocar que las articulaciones más distales al punto del peso sufran excesivamente o tengan que aguantar tensión añadida. El peso queda pegado al cuerpo, simulando una segunda piel, evitando el movimiento libre del peso como sería el caso si hablamos de prendas con pesos en bolsillos, o más separadas del cuerpo.

Estas características evitan el sufrimiento articular, permiten total libertad de movimientos, y así evitan lesiones, mejorando de esta manera la calidad y eficacia de los entrenamientos, optimizando el rendimiento.

Con un prototipo de fabricación propia, empezamos a realizar tests con diversos deportistas de diferentes disciplinas y con finalidades diferentes, siempre tratando de sustituir los métodos de arrastre o lastre que en sus rutinas venían utilizando, para poder comparar las sensaciones que ya conocen usando otro tipo de métodos y las que perciben con Ballast®.

Las primeras pruebas las realizamos con atletas. En primer lugar un atleta experimentado con muchos años de experiencia y con formación deportiva, él usó Ballast® para realizar series a un ritmo determinado y luego realizar las mismas series al mismo ritmo sin el peso añadido. Por un lado las sensaciones que él experimentó al usar Ballast® era de total comodidad, no notaba la sobrecarga, ya que el peso estaba repartido, no le variaba la zancada como al usar tobilleras (donde la sensación es que cuesta levantar el pie, pero luego al lanzar hacia delante hay que frenarlo), por otro conseguía llevar su ritmo habitual en ese tipo de series, pero el pulso era 12-15 pulsaciones por minuto superior al habitual sin llegar a ser incómodo o insostenible. Al quitarse las mallas, Ballast®, notó más agilidad de zancada, mayor control postural y con el mismo esfuerzo mejoraba su velocidad; así que para realizar las series al mismo tiempo que las realizaba normalmente, pudo bajar la intensidad y aguantar el ritmo con un esfuerzo relativo inferior.

Otra de las pruebas con atletas la realizaron varios atletas velocistas acostumbrados a usar carro de arrastre atado a la cintura. Lo primera sensación igual que el otro atleta, era que el peso no perjudicaba sus movimientos, ni se notaba sobrecarga en ninguna articulación. Además explicaban que con el carro de arrastre notan un estirón inicial al tensarse la cuerda de unión con el arrastre, que es molesto en la zona lumbar y provoca a menudo sobrecargas.

Con Ballast® la sensación de dificultad de correr rápido existe igual que con el carro, pero a la vez pueden realizar el movimiento técnico correctamente desde el principio hasta el final del sprint; sin tirones, sin tensión, sin problemas de frenado.

Las pruebas más destacadas realizadas con las mallas Ballast®, fueron con parte del primer equipo de natación del Club Natació Sant Andreu, dirigido por Jordi Jou, y con la ayuda de Juan Miguel Rando. En natación se usan varios métodos para conseguir un lastre, ya que dentro del agua, el lastre habitualmente se consigue aumentando la resistencia contra el agua usando ropa, bañadores con bolsillos, paracaídas, cubos…

En este caso, la primera prueba la realiza la velocista Lidón Muñoz, ella habitualmente usa un paracaídas de tela atado con una cuerda de algo más de 1 metro, atado a un cinturón, para realizar salidas, virajes y algunos metros a velocidad máxima.

Con uso de las mallas Ballast® Lidón realiza un par de salidas, notando la necesidad de hacer más de fuerza para saltar hasta el mismo punto, pero sale de manera casi involuntaria. En el momento de entrada al agua nota, una resistencia superior a la de una salida sin lastre, pero totalmente uniforme, no percibe, como en el caso de usar el paracaídas, que hay unos segundos sin resistencia hasta que se tensa la cuerda y un tirón; sino que con Ballast® desde la entrada al agua la resistencia es igual, por tanto la fuerza que debe hacer es totalmente uniforme y estable en el nado subacuático.

Luego realiza una salida sin lastre y se sorprende de que de manera natural ejerce la fuerza que había ejercido en las anteriores, y a la vez nota que esto lo hace con mayor velocidad, potenciando una de las cosas más importantes en su especialidad, la capacidad de reacción.

Lo mismo sucede con los virajes y el nado a tope, explica que al notar siempre la misma resistencia, puede aplicar la fuerza de manera constante y se puede concentrar en mantener una técnica correcta para poder aprovechar ese trabajo de fuerza de una manera óptima.

La segunda prueba la realiza la bracista, Jessica Vall. Jessica suele usar los mismos sistemas que Lidón, para realizar series de su estilo personal, para mejorar la fuerza de nado y la potencia de patada. La nadadora se sorprende mucho con el uso de Ballast®, ya que con el uso de paracaídas o cubo, nota la resistencia cuando cierra la patada, en la fase propulsiva de esta, pero en la fase de recobro, no nota nada, incluso si va a velocidad máxima, nota pequeños tirones de retroceso, o parón de la resistencia; sin embargo, al usar Ballast®, nota resistencia en la fase propulsiva, y en la fase de recobro de la patada, nota que tiene que realizar fuerza para conseguir una buena posición, nota resistencia y dice que se da cuenta del uso de ciertos músculos que de normal no se daba cuenta que usaba. A demás añade que en los volteos, no solo nos explica que nota la misma resistencia en toda la fase de empuje y subacuático, sino que nota que tiene que hacer algo más de fuerza para poder ejecutar el giro a la misma velocidad, y tiene que recoger las piernas hacia el cuerpo usando más fuerza. Todas estas cosas, y observaciones o sensaciones al quitarse la malla Ballast®, nota que le ayuda a ser consciente de la implicación muscular que intervienen en los gestos técnicos de la braza, y la velocidad de ejecución de detalles como el recobro eficiente de la patada o el movimiento de las piernas en el viraje.

El último en probar el prototipo de Ballast® fue el fondista Albert Escrits, él a diferencia de las chicas, usa elementos de lastre algo más ligeros para realizar trabajo de fondo, o series largas, para hacer un trabajo de fuerza resistencia, ya que sus pruebas son más largas y nada explosivas. Para estos nadadores se suele nadar con camiseta, o con bañadores de arrastre para que ofrezca una resistencia inferior y constante. Al usar Ballast® Albert, inicialmente no percibe la sensación de llevar más peso, y al realizar series a un ritmo constante, su ritmo habitual de entreno, nota que su pulso sube unos 15 pulsaciones por minuto, y que en los giros de los virajes tiene que hacer algo más de fuerza para mantener su ritmo. La resistencia que le supone el pequeño peso extra, no le sobrecarga los hombros como sucede con el uso de ropa, y nota que al estar repartido por toda la longitud de la pierna le facilita mantener la posición del cuerpo sin forzar la zona lumbar como le pasa con bañador de resistencia o cinturón.

Con todas estas experiencias de gente con un gran control del ejercicio físico y una gran conocimiento de su cuerpo y muy buena propiocepción, somos muy optimistas y pensamos que Ballast® puede ser un producto muy útil para el entrenamiento en muchas disciplinas deportivas, para conseguir mejoras considerables sin arriesgarse a lesiones inesperadas. Ahora es el momento de conseguir apoyo para este proyecto y poder llevarlo un poco más allá, producirlo y que pueda llegar a todos los deportistas.

Artículo con la colaboración de Sport Training

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